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Por el fortalecimiento de las fuerzas armadas revolucionarias
  El 30 de diciembre de hace 14 años, el estimado camarada Kim Jong Un asumió el cargo de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República Popular Democrática de Corea.
  Él, dueño de extraordinaria inteligencia militar, orientó con energía a convertir las fuerzas armadas en la hueste élite y poderosa, llevando a la cúspide la dignidad de la República.
  En un encuentro sostenido con directivos en abril de 2012, él subrayó la importancia de fortalecer por todos los medios el poderío militar del país y afirmó: "No debemos olvidar las amargas lecciones históricas de que otrora, a causa del débil poder militar, se arrebató el país, viéndose obligado a someterse al trágico destino de la esclavitud colonial. Es la evidente realidad de hoy que de ser frágil en lo militar, es imposible defender propia soberanía e independencia, y a la larga, se convierte en objeto de jugueteo y víctima de los imperialistas. Por consiguiente, es preciso mantener de modo invariable la labor para afianzar la capacidad militar."
 


  En la 11ª Sesión Plenaria del 8° Período del CC del Partido, el camarada Kim Jong Un instó a preparar cabalmente el Ejército Popular como hueste revolucionaria, infinitamente fiel a la conducción del Partido, y poderosa en lo ideológico y técnico.

 


  Además, en la 5ª Conferencia de Entrenadores del Ejército Popular de Corea y otras varias ocasiones, el estimado camarada Kim Jong Un señaló que si es héroe quien combate bien en el tiempo de guerra, en el ordinario se considera como héroe y patriota el que se entrena mejor. Y exhortó a desatar la revolución de ejercicios, tendente a convertir el EP en el poderoso colectivo revolucionario élite, siempre victorioso.
  Luego dedicó grandes desvelos para alcanzarlo.
  A pesar de la oposición de los funcionarios asistentes, él navegó por la ruta marítima de furiosos oleajes, para ver a los soldados del destacamento de defensa de una isla, diciendo que allí estaban sus soldados más queridos, y debía acudir a todos los lugares donde ellos se encontraban, por muy riesgosos que fuesen.
  En una ocasión, se personó en el puesto de Phanmunjom, avanzada del frente a la nariz del enemigo, y mandó evacuar a todos sus defensores para tomarse la foto memorable junto con ellos, diciendo que ese día lo salvaguardaría él mismo. Incluso, subió al puesto de defensa del pico Kachil del monte Osong, a apenas centenares de metros de la posición enemiga.


  Asimismo, en los campos de entrenamiento y trincheras, envueltos en humos de pólvora, dictó órdenes sorpresivas a cualquiera unidad o subunidad, en cualquier momento, para cerciorarse de su estado de preparación combativa y los condujo a formarse como guerreros invencibles.
  No cesó en acudir a los campos de prueba de los armamentos estratégicos para el fortalecimiento de la capacidad de defensa nacional, con el fin de enseñar la llave de éxitos a los científicos y técnicos o darles estímulo.









  El estimado camarada Kim Jong Un marcó sus sagradas huellas en el sector de la defensa nacional también en 2024,- apuntó el doctor Ri Yong Chol, jefe de sala de la Academia de Ciencias Sociales, y agregó.
  "El estimado Secretario General visitó de modo sucesivo las importantes fábricas de guerra, dirigió sobre los terrenos el disparo de prueba de nuevas armas y asistió al acto conmemorativo de entrega y recibo del sistema de nuevos misiles balísticos tácticos, conduciendo así de modo vigoroso las labores para fortalecer la capacidad de defensa nacional. Gracias a ello, se afianzó por todos los medios el poderío militar de nuestras fuerzas armadas revolucionarias."
  Es su férrea voluntad afianzarlas y desarrollarlas  como la poderosa hueste revolucionaria para siempre victoriosa, en aras del enriquecimiento y prosperidad de la patria y la eterna felicidad de las posteridades.