/ Actividades revolucionarias de Kim Jong Un,
Secretario General del PTC
Discurso pronunciado por el camarada Kim Jong Un en la ceremonia de entrega de armas
 Compañeros:
 Los obreros de la industria armamentista han preparado el regalo más valioso para el glorioso Congreso del Partido.
 Propongo agradecer con ovaciones a los obreros y funcionarios de la importante empresa armamentista su llegada a este local del Congreso con armas poderosas.
 Han hecho un trabajo verdaderamente laudable.
 Este fruto precioso del bregar de lealtad constituye una muestra del apoyo absoluto y la confianza plena en la causa del Partido, y un éxito importante que destaca la significación histórica del Congreso.
 Este está orgulloso de presenciar tal logro alentador en un momento de suma importancia y responsabilidad.
 Como todos comprobarán contemplando estas armas alineadas de forma imponente, me asombran de veras la fuerza y técnica de nuestros obreros de la industria armamentista, las cuales no las puedo calificar más que de prodigiosas.
 Expreso mi más cordial agradecimiento a los obreros, técnicos y funcionarios de la fábrica que han entregado al Congreso la cristalización más grande y significativa de su esfuerzo masivo por el aumento de producción con la fidelidad invariablemente fervorosa y sincera, y a los demás trabajadores y científicos del sector.
 Compañeros:
 Estas armas que se exhiben ante nosotros se llaman el sistema de lanzacohetes reactivos autopropulsados de alta precisión con 600mm de calibre.
 Es un sistema estupendo.
 De acuerdo a la información reciente en que lo describí de forma sucinta, es el armamento de ataque intensivo más poderoso del mundo que combina perfectamente la precisión y poderío del misil balístico táctico con la función de ráfagas de disparo del lanzacohetes.
 Es ciertamente un lanzacohetes, pero respecto al concepto que tenemos de la precisión y el poderío, suprime totalmente la diferencia que existe entre él y el misil balístico.
 Es un arma formidable y atractiva.
 Huelga hablar de su capacidad destructiva y valor militar, pues es capaz de concentrar de forma sorpresiva una energía destructiva, simultánea y múltiple en el blanco, y eliminarlo completamente.
 Cualquiera que tenga el sentido común sabrá que ningún otro país posee ese sistema.
 Este lanzacohetes de gran calibre, apto para el ataque específico, es decir, el cumplimiento de misiones estratégicas, y dotado de la inteligencia artificial y del sistema combinado de teledirección, cambia por completo el papel y la concepción de la artillería que se han establecido en la guerra contemporánea.
 Como afirmé hace poco, estoy convencido de que dentro de unos años ninguna otra nación poseerá la tecnología que le permita alcanzar el nivel de ese sistema.
 No puedo describir el principio y modo de su aplicación.
 Pero, no cabe la menor duda de que con su uso se destruirán en un santiamén las infraestructuras militares y el sistema de mando del país con que estemos en guerra y ninguna fuerza podrá acudir a la "protección divina".
 Compañeros:
 La autodefensa es nuestra vida y fuerza, y la renovación continua y el aumento vertiginoso de sus medios constituyen nuestra meta invariable.
 Seguiremos haciendo gala de los éxitos de nuestra tecnología de defensa nacional que inquieten mucho y de forma duradera a nuestros enemigos geopolíticos.
 Varias veces he referido que ese mismo hecho muestra nuestra actitud responsable en cuanto al ejercicio del disuasivo.
 Es una ley y una verdad irrefutables que la más gran capacidad de ataque constituye el disuasivo más confiable.
 Nos toca prepararlo con la acción, no con palabras dichas o escritas, y asegurarlo con nuestra capacidad.
 La mejor garantía del ambiente de seguridad de nuestro Estado radica en atenernos estrictamente al concepto de enfrentamiento intransigente contra el enemigo, al incremento sin parangón del poderío militar y al modo de reaccionar con la ofensiva.
 Compañeros:
 Esta ha sido una buena oportunidad para multiplicar la confianza en nuestra tecnología de defensa nacional que se actualiza y evoluciona constantemente, así como nuestra inconmovible voluntad de modernizarla.
 Con este éxito como base, el IX Congreso del Partido va a enunciar su proyecto y meta de la siguiente fase de la construcción de la capacidad de autodefensa.
 La constante renovación de nuestra capacidad militar de rechazar categóricamente cualquier amenaza y desafío de las fuerzas externas se acelerará cada vez más y esta lucha honrosa requiere de esfuerzos más tesoneros de los investigadores y obreros del sector de defensa nacional.
 Estoy firmemente convencido de que estos cosechen éxitos más loables y alentadores en el cumplimiento de su importante misión de materializar la demanda de la revolución y el proyecto estratégico del Partido.
 El venidero Congreso del Partido del Trabajo de Corea rendirá su cordial tributo y gratitud a los científicos y obreros del sector, heroicos fieles sin límite a su causa.
 Reitero mi agradecimiento a esta ceremonia significativa.
 Gracias.