Novela corta "3 años, 30 años" (2)
"Hak Son, te envidio. ¡Qué simple es tu causa, si se debió al examen de deporte! En cuanto a este Han Chol Myong..."Él, de la nariz gruesa, hizo salir su labio inferior y continuó.
"Francamente dicho, no estudié con afán desde el curso primario. Yo era muy travieso. Además, como mi padre fue oficial, debíamos mudarnos con frecuencia. Tampoco tuve apego al estudio aun en la escuela secundaria. Me desperté en el grado de graduandos, pero..."
Él desabrochó el botón del cuello, al parecer, por el calor.
"Me entregué al estudio con decisión, pero ya era tarde. Era imposible, porque estaban débiles mis conocimientos básicos. ¡Vaya! En balde recuerdo mi pasado..."
Guardé el silencio. Hak Son, con ojos curiosos, le apremió.
"Entonces, ¿usted mismo pidió el ingreso en el Instituto Superior de Maestros?"
"Sí, quiero ser maestro. Aun estudiando en tiempos ociosos del servicio militar, decidí ser maestro. Si ello se hace realidad, no dejaré a los alumnos traviesos como yo. ¿Qué te parece? Mi instructor político dio activo apoyo a mi decisión."
"¿Cómo aprobaste en el examen del ingreso?"
A esta pregunta mía, Chol Myong sonrió. Echó un vistazo a los alrededores y susurró como si revelara un secreto.
"Me entregué con aplicación al estudio bajo la ayuda de mis compañeros de armas. No creeréis bien que yo aprendí de memoria algunos problemas matemáticos difíciles de comprender. Parece que de origen, no funciona mal esto."
Él carcajeó tamborileando su sien con grueso dedo. Pero, supuse aunque fuera opaco, los inmensos esfuerzos que él y sus compañeros de armas hicieron para este día.
Reinó un rato de silencio.
Me advertí de la mirada de dos personas dirigida hacia mí. Ahora me tocaba el turno.
Pero, ¿qué les diría? Repasó ante mis ojos como escenas los sucedidos antes y después de mi matriculación; varios encuentros, los consejos de mi madre...
"Me he propuesto ser educador. Esto es todo."
Mi respuesta fue simple y evidente. Pero, a la vez, ambigua sin más de verdad.
"¿¡ !?"
Tratando eludir la vista de ellos, que esperaban más explicación, volví la cara hacia la ventana, mejor dicho, hacia el hueco donde se colocaría la ventana, cuando algo me dio gran susto.
Una joven estaba mirándonos. Altura baja, la cara redonda y los ojos también redondos... ¿Dónde la he visto...?
"¡Hola, hermana Sol Mi!"
Hak Son, levantándose, gritó.
"¿Quién?" Cuando Han Chol Myong se acercó al hueco de ventana derribando hasta el bloque de hormigón que le servía de asiento, se alejaba ya la pequeña silueta trasera de la joven, cuya pisada emitía el sonido rítmico.