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Novela corta "3 años, 30 años" (3)
  "¿La conoces?"
  Antes bien, asombró a Hak Son esta pregunta mía.
  "¿No la ha visto usted cuando nos reunimos poco antes? Es la licenciada de nuestra clase. Oí decir que ella se elegirá secretaria de nuestra organización juvenil de base."
  Su respuesta hizo reír a mí y a Chol Myong.
  "¿Cómo lo sabes tanto de ella?"
  "Esa hermana vive en nuestra unidad de vecinos."
  Chol Myong hizo guiños de su nariz abultada.
  "¡Qué bueno! Ya no debes llamarla hermana, sino compañera secretaria de organización de base, incluso en tu aldea."
  Nos reímos a carcajadas y nos levantamos enseguida. Es que nos sentíamos incómodos, como si estuviéramos descubiertos en medio de una travesura.
  Caminamos juntos bastante tiempo, percibiendo con particular impresión el paisaje de la capital en plena primavera. Hablamos de tales o cuales hechos pasados e hicimos sin orden ni concierto, el compromiso de pasar con alegría a lo sumo posible los 3 años futuros, ayudándonos.
  "Pero, ¿por qué se traslada para aquí el instituto superior?  Si se queda allí como antes, cerca de mi casa, sería mejor para mí..."
  A la queja de Hak Son, Han Chol Myong chasqueó la lengua.
  "Eres aún niño inocente. Este es el lugar cercano de Mangyongdae. ¿No sabes que están situadas por aquí la Escuela Revolucionaria y la máxima Academia Militar del país?"
  A decir la verdad, no reparé en ello. Y Hak Son, con los ojos bien abiertos, asintió.
  Han Chol Myong estaba más animado que nadie.
  "De todos modos, yo, oriundo del zapador, tengo que hacer mucho, porque soy doctor en labores constructivas."
  "¡Cuánto te necesitaría en este colegio donde la mayoría la ocupan sólo las faldas! Como tienes talento, quizás te considerarán como tesoro en este plantel."
  Precisamente éramos así en aquel entonces del ingreso.
  Aunque nadie expuso lo pensado en su fuero interior, sin duda alguna, fue idóneo el pensamiento de nosotros tres.
  "¿Cuán difícil será el estudio en el Instituto Superior de Maestros?"
  Pero no duró mucho este concepto simple de nosotros. De verdad, algunas asignaturas me pusieron en aprieto a mí, aunque me jactaba para mis adentros, de mis ricos conocimientos. Huelga decir en el caso de Han Chol Myong.
  Nos dimos clara cuenta pronto que no es nada fácil estudiar en el centro docente superior.
  A decir la verdad, si no hubiera intervenido una joven, tal vez fuese menos difícil. Aquella era precisamente Sol Mi, joven común que ni su cara se quedaba grabada en la memoria en el primer encuentro.