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Estando siempre entre el pueblo
  El gran Líder Kim Il Sung, fundador de la Corea socialista y de nuestro Partido y Estado, condujo a la victoria la revolución, considerando siempre al pueblo como el cielo y apoyándose en su fuerza.



Idea Iminwichon

  El gran Líder tomó por el lema de toda su vida la idea Iminwichon (considerar al pueblo como el cielo).
  En sus memorias "En el transcurso del siglo", él escribió que Iminwichon fue su teoría y máxima, el autóctono principio de confiar en las masas populares como dueños de la revolución y la construcción y apoyarse en sus fuerzas fue el credo político más estimado y eso fue precisamente el principio fundamental de vida que le permitió dedicar toda su vida al pueblo.
  Cuando se ejecutaba la reforma agraria en nuestro país a raíz de la liberación nacional, un católico en el distrito Ryonggang fue calificado como terrateniente y sometido a la disposición de la confiscación de las propiedades y del traslado a otra localidad, a causa de haber poseído poca área de tierra cultivable y huerta.
  El gran Líder, muy indignado, señaló que algunos encargados hicieron mangas y capirotes en la ejecución de la Ley de la Reforma Agraria interpretándola a su propia manera e hizo devolverlos.
  Ello conmovió tanto no solamente al religioso y sus familiares, sino también a los aldeanos.
  Por eso, ellos le adoraron como el Dios de Corea que atiende a todo el pueblo.
  Informado de este hecho, él afirmó:
  "El pueblo es precisamente el que debe ser tratado como el Dios. Esto no es una palabra huera, sino mi creencia que abrigué en el proceso de la lucha revolucionaria."
  A continuación subrayó:
  "Yo, que adoro al pueblo como el cielo, observo los siguientes reglamentos; primero, adorar y tratar al pueblo como el cielo; segundo, dedicarle a gusto todo lo mío y tercero, llevar a cabo todas las cosas apoyándome en el pueblo y su fuerza."
  Para nuestro gran Líder, quien siempre estaba inspirado por tal concepción, el pueblo fue el cielo, el maestro y la totalidad de su vida.

¡Compenetrarse con el pueblo!

  ¡Compenetrarse con el pueblo!
  Esto es el proverbio que califica el modo revolucionario del gran Líder Kim Il Sung de poner en práctica su axioma de considerar al pueblo como el cielo, y el noble credo político mantenido en toda su vida.
  Convencido firmemente de que las masas populares son el dueño de la revolución y la construcción y tienen también la fuerza que las impulsa, él se encontró siempre entre el pueblo y resolvió todos los problemas con la movilización de su inagotable fuerza e inteligencia creativa y conforme a sus demandas e intereses, señaló Kim Sol Hui, conferencista del Museo de la Revolución Coreana, y agregó:
  "Nuestro Líder inició sus actividades revolucionarias con la penetración en el seno del pueblo, orientó la revolución con él e hizo balance de toda su vida compenetrándose con él.
  Fue él quien recorrió siempre los lejanos y abruptos caminos en busca del pueblo, diciendo que de su seno nacen la filosofía, literatura y economía política y que han de acudir a ver al pueblo tanto cuando tienen hambre o sed, como cuando se sienten tristes."
  El gran Líder Kim Il Sung se encontró en toda su vida entre el pueblo, compartió el propósito y afecto con éste y guió la revolución apoyándose en él.
  Permaneció siempre entre el pueblo para conocer sus demandas y aspiración.







  En ese proceso, él se percató de la apremiante exigencia de la época y la revolución y trazó el lineamiento principal de la construcción económica socialista de postguerra, la orientación de la cooperativización agrícola y otras líneas y políticas originales y profundas.
  Si se separaba del pueblo siquiera un momento, se sentía solitario como si perdiera algo valioso y consideró el encuentro con él como el momento más feliz del mundo.

Para el pueblo y apoyándose en él

  El gran Líder Kim Il Sung dedicó todo lo suyo en bien del pueblo y creó milagros apoyándose en su inagotable fuerza.
  Un día de diciembre de 1992, el gran Líder impartió a los cuadros las preciadas instrucciones acerca de servirse con fidelidad al pueblo y afirmó:
  "Desde que emprendí el camino de la revolución hasta hoy, me he servido a las masas populares, considerándolas en toda la vida como el cielo, y desplegado la revolución ateniéndome a la fuerza de ellas."
  Con la más correcta concepción de que, sólo apoyándose en las masas populares, es posible triunfar en la revolución, él logró la liberación de la Patria combatiendo contra el imperialismo japonés, rechazó rotundamente a las fuerzas agresoras imperialistas acaudilladas por Estados Unidos, alcanzando en la guerra la gran victoria del 27 de julio, y cumplió en apenas 14 años la histórica tarea de industrialización socialista, con lo cual echó sólidos cimientos de la economía nacional independiente.
  Tal axioma tan valioso y noble permitió al gran Líder Kim Il Sung orientar a la victoria la revolución coreana sin ningún error durante largo período, ni mínima desviación en la práctica de dirección.

  El socialismo coreano centrado en las masas populares, donde éstas son dueñas y todas las cosas están a su servicio, es el noble fruto cultivado por el gran Líder Kim Il Sung en toda su vida en el terreno llamado "pueblo".