Publicada la declaración de la jefa de departamento del CC del PTC, Kim Yo Jong
Todavía, unas autoridades de EE.UU. no se liberan del sueño anacrónico e irrealizable.
Al responder el día 5 a la petición de comentar sobre las actualidades de parte de un medio de prensa de su país, el portavoz del Departamento de Estado norteamericano dijo que en la Cumbre China-EE.UU. efectuada en el mes pasado ambas partes reafirmaron la meta común de "desnuclearización" de la República Popular Democrática de Corea.
Esto no pasa de ser una farsa habitual de EE.UU. destinada a divulgar las informaciones falsas.
También en el mes expirado, el representante de comercio de EE.UU. había escupido las palabras de semejante contenido. Pero, esto es una completa falsificación e información falsa. En ningún caso esto es la verdad, aunque fuese una esperanza de los gobernantes estadounidenses bien acostumbrados en el arcaísmo como "desnuclearización".
Tenemos la información más exacta sobre la existencia e inexistencia de tal hecho.
Y aclaramos que no discutimos con nadie nuestra soberanía medular y seguridad, ni el malsano acto infiel a la Constitución Estatal que debe ser observada de manera estricta.
La insistencia de EE.UU. de comentar por detrás la posición de la RPDC como país poseedor de armas nucleares no tiene ninguna fuerza de restricción legal y nadie se adherirá a las palabras retóricas unilaterales de EE.UU.
Las fuerzas, que fueron más hostiles a la RPDC y expresan con las palabras y acciones francas su mal entraña de ser más brutal tanto en el presente como en el futuro, deben abandonar su difamación a nuestra justa política autodefensiva y, en particular, la ilusión de la "desnuclearización".
Estamos observando ahora el progreso peligrosísimo de la alianza nuclear anti-RPDC.
La ampliación y fortalecimiento del bloqueo militar agresivo del interior y exterior que comparten las armas nucleares, la realización de los ejercicios militares de toda índole que presentan como premisas el uso de las armas nucleares, la ubicación permanente de los bienes estratégicos nucleares y otros actos que vulneran la base de seguridad de nuestro Estado y la región, explican claramente la justicia y legitimidad de nuestros esfuerzos por establecer el escudo nuclear inexpugnable.
La nueva noticia que recibimos hoy nos ofrece la necesidad de hablar.
Dicen que el Departamento de Estado norteamericano decidió dar permiso a exportación de JDAM y sus equipos relativos a la República de Corea.
Así, los rivales no cesan de hacer tales acciones.
Esto es precisamente la razón por la que nos dedicamos al fortalecimiento de la capacidad autodefensiva para preservar la seguridad estatal frente al constante incremento armamentista de los Estados hostiles, y que debemos hacerlo en el futuro también.
A fin de defender la seguridad de su soberanía y preservar la estabilidad y la paz de la región, la RPDC no estará con brazos cruzados ante la situación en que se destruye el equilibrio de las fuerzas.
La línea del fortalecimiento continuo del disuasivo de guerra nuclear de carácter autodefensivo, aclarada por el Jefe de Estado, es el ultimátum irreversible que debe ser ejecutado incondicionalmente.
Esto envía al mundo la señal clara de que no daremos ninguna concesión en los asuntos de la defensa nacional y la soberanía.
Nuestra posición del país poseedor de armas nucleares es el límite absolutamente irreducible y la realidad irrefutable por nadie.
Esta realidad no se cambiará jamás según la esperanza o la expresión retórica de las fuerzas externas.
La RPDC tiene la capacidad y derecho suficientes para defender a sí misma frente a las amenazas de seguridad que se producen y existen permanentemente por los bribones que hacen alarde de sus fuerzas al aparecer a menudo en los alrededores del espacio jurisdiccional de otros a bordo del buque de guerra y el avión militar, y multiplican los arsenales.
Las fuerzas armadas nucleares de la RPDC, fijadas por la Constitución, suprema ley estatal, son las cardinales en la soberanía y defensa estatales, lo cual garantiza el hecho de que la defensa de interés principal de nuestro Estado no dependerá de cualesquier influencias del exterior.
El arma nuclear es la lógica más poderosa en el debate con quienes adoran la fuerza.
No perdonaremos jamás cualquier amenaza ni transigencia contra nuestra soberanía y seguridad.