Palacio de huérfanos, cuna de felicidad
Un día, el estimado camarada

En aquella ocasión, contemplando el panorama de dos establecimientos de crianza infantil, levantados magníficamente, él dijo con tono alegre:
"El Asilo de Niños y el Orfanato de Pyongyang son elegantes aunque los vea tantas veces. Son realmente magníficos. No habrá en el mundo los palacios de niños, cunas de la dicha, excelentes como éstos."
Aquel día, él afirmó:
"Al ver a los infantes juguetear graciosamente con rostros sonrientes en el Asilos de Niños y el Orfanato de Pyongyang, surgen el orgullo y la dignidad de haber trabajado costosamente para levantarlos, y la ambición sobre el trabajo que hacer en adelante y la confianza en sí mismo."

Es tan intenso su deseo de ofrecer a los huérfanos la cuna de la felicidad, que él encuentra en el aspecto dichoso de ellos su orgullo y dignidad de hacer la revolución.
Gracias al estimado padre Mariscal