Aunque estaba muy ocupado
Entre ellos se encuentra el Campamento de Niños de Pyongyang para el Alpinismo al monte Myohyang.
El estimado padre Mariscal

En un dormitorio se interesó con el amor paternal por la temperatura interior y por el suministro del juego de cama y el lavado.
Aquel día, él señaló que sólo cuando los niños se alimenten bien y se diviertan a sus anchas, todo el país se llenará de alegres risas socialistas, dijo Pak Sol Song, conferencista del Museo de la Revolución Coreana, y agregó:
"El estimado padre Mariscal
Informado de que ellos regresarían a eso de las 17 horas después de terminar el alpinismo, él les hizo traerlos lo más pronto posible, diciendo: Dado que estoy aquí, debo verlos y tomarme foto memorable junto con ellos; si no, ellos se sentirán muy apenados. Por muy ocupado que esté yo, voy a encontrarme con los campistas.
Los niños regresados del alpinismo estuvieron tan felices que no supieron cómo hacer derramando solo lágrimas de emoción.
Viéndolos, el padre Mariscal les dijo: No lloréis. Si lloráis, saldréis feos en la foto. Y les invitó a retratarse dejando de llorar."

El estimado padre Mariscal