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Oficio amado por la madre y su hija
  La Sastrería de Pongnam del municipio Phyongchon en Pyongyang no es grande, pero famosa.









  La jefa Kim Sung Hui lleva decenas de años de su servicio en ella.
  Desde que se dedicaba a la confección de ropas, sucediendo a la madre que era sastra, viene esforzándose para hacer florecer nuestra cultura de atavío.
  Con miras a corresponder propia visión a la estética de la época, acudió al Palacio de Estudio del Pueblo y otros lugares de interés, donde estudió los datos para recoger datos necesarios y leyó revistas y libros de modelo de vestuario para asimilar racionales métodos de corte.
  Aprendió además de los diseñadores y especialistas de renombre los métodos de proyectar vestidos y estudió a fondo los tipos del cuerpo, la constitución física y la figura facial de las personas.
  Incluso, en las calles reparaba en el atavío de los transeúntes para concebir nuevas ideas y planos.
  La dominaba siempre la concepción de que, al igual que centenares de flores tienen propias elegancias y colores, las personas deben ostentar cada cual propio atavío distinto.
  De tal manera que los trajes elaborados por ella gozaran de alta reputación popular por su nueva forma y elegancia.
  En este proceso llegó a tener gran apego a su centro laboral que, aunque no es grande, contribuía mucho a hacer hermosas a las personas.





  Ella se destacó por haber exhibido un bello modelo del traje de una sola pieza en una exposición nacional de hace más de 10 años.
  Desde entonces, expone en los concursos nacionales anuales distintos géneros de vestidos para ambos sexos que se evaluaban en alto.
  Sobre todo, gozaron de alta popularidad entre las mujeres las prendas de distintas clases por la fineza de las formas y adornos, la armonía de los colores claros y suaves y la combinación de los tejidos de distinta calidad y mismo color.
  Además, los uniformes de la familia de color crema fueron objetos de alta valoración por destacar más la vida armoniosa y feliz de los familiares.



  Su hija, Cha Su Gyong se ha hecho sastra al igual que su madre.
  Aunque ella lleva apenas 3 años de su dedicación a las confecciones, su talento atrae la atención de los especialistas.
  Presentó en la reciente Exposición Nacional de Diseños Industriales en saludo al 15 de abril más de 20 diseños con propia personalidad, los cuales ganaron alta evaluación del jurado y el público.
  "Me da excepcional alegría y orgullo ver a los clientes probar los trajes diseñados y elaborados por mis manos y contentarse con ellos.
  Si confeccionamos los vestidos con más elegancia y excelencia, se harán más hermosas nuestras personas, sobre todo las mujeres y las calles. Tal orgullo y dignidad me hacen amar mi oficio."
  Cha Su Gyong se empeña por crear concretos diseños de los trajes distintos apropiados a los sexos, edades y profesiones y conforme a la aptitud, estética y apariencia de cada persona.
  Tales esfuerzos la harán cortadora amada lo mismo que su abuela y madre.