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Novela corta "3 años, 30 años" (10)
  "Es que cometí la culpa ante mis discípulos."
  Vino a mi mente la confesión melancólica de la madre. Quizás fuese tal precisamente el sentimiento de culpabilidad...
  Solo cuando me apremió Sol Mi, me desperté de la cavilación y acerqué el lápiz al tablero de dibujo. Huelga decir que no se pintaba bien. Por eso tuve que borrar a cada rato lo pintado y le confesé como excusa.
  "No me sale bien. Pero, en la etapa de coloración, no se permite tal error, porque no se puede borrar."
  Me pareció estas palabras frívolas mías encerraban algún sentido serio, volví la cara para mirar inadvertidamente los dos grandes ojos de Sol Mi. La educación, si bien fuese de la etapa inferior, no es, de ninguna manera, el dibujo a lápiz, sino algo imborrable o la pincelada acabada que no permite corrección, si se teñía una vez.
  Por lo visto, Sol Mi no les prestaba particular atención.
  Pero, en las negras pupilas de sus ojos fijos en la punta del lápiz se notaba algo parecido al ardiente anhelo de devorar de un aliento el tablero de pintura.
  Ante tal "discípula" no debía decir a la ligera.
  "Practiquemos la pintura de figura desde la próxima semana. Escojas tú misma a quién dibujar. Puede ser tu padre, madre, maestra o amigos cercanos..."
  Inconscientemente trague las palabras. Aunque fue una idea no meditada, me sentí vergonzoso como si lo hubiera dicho con algún intento oculto.
  Sol Mi vaciló en responder, actitud impropia para su carácter.
  En realidad, era una exigencia excesiva para su nivel de dibujo.
  "¿Por qué? ¿No estás segura? Puedes dibujar una foto."
  No renuncié mi insistencia fasta el fin.
  Por fin, Sol Mi se esbozó en sus ojos redondos la sonrisa como de una niña traviesa.
  "Está bien. Pero, ¿a quién sería bueno dibujar?
  Ante sus ojos habrían pasado sin cesar las caras de muchas personas. De todos modos, yo estaba seguro de que ella no vendría con la foto de su maestra del curso primario.