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Tal padre, tal hija
  Esta mujer goza del amor y respeto de las personas que tienen interés por los lentes.



  Es Song Song Hui, gerente de la Tienda de Gafas de Pyongyang.
  Su familia tiene excepcionales relaciones con las gafas, desde la época de su padre.
  Ella dice:
  "Después de liberado el país, se desarrolló en nuestro país la campaña de alfabetización. Por eso, faltaban lápices a todos.
  Mi padre Song Tae Kwan fue el empresario que los produjo por primera vez en el país, en acato al propósito del gran Líder Presidente Kim Il Sung."
  ¡Con la fuerza los que la tengan, con los conocimientos quienes los posean y con el dinero los que lo tengan!
  En fiel respuesta a esta efusiva exhortación hecha por el gran Líder en su discurso del retorno triunfal a la Patria, Song Tae Kwan destinó muchos bienes acumulados con gran esmero a las obras nacionales.
  Cuando se demandaba el papel engrasado para la aplicación del cantero frío de arroz a mediados de la década de 1950, él se lanzó sin demora a su producción, y cuando el país necesitaba el vidrio, levantó la cristalería.



  A principios de la década de 1980, él promovió sin interrupción la prueba, pese a los reiterados fracasos, hasta cumplir con éxito la tarea de producción de vidrio transparente y resistente necesario para la fabricación de la antorcha del Monumento a la Idea Juche.
  Por haberse dedicado durante largos años a la producción del vidrio óptico, Song prestó su sincera atención también a la elaboración de los anteojos, en bien de los trabajadores con la vista débil.
  Recordándolo, Song Song Hui prosigue:
  "En la postura del padre vi el patriotismo con que él anteponía siempre el país a sí mismo. Y pensé que llevarlo adelante sería la obligación de su hija."
  Así fue como, ella, otrora médica se hizo especialista en espejuelos, según el propósito de su padre.
  Se esforzó por elaborarlos en alto nivel cualitativo, conforme a la demanda de los clientes. Adquirió por propia cuenta modernos equipos y realizó por distintas formas y métodos su servicio.
  Además de atender a los clientes que venían a la tienda, efectuó a veces el servicio móvil en numerosas fábricas, empresas y campos de construcción de Komdok, Musan, Songrim, Hungnam y otros lugares del país. Acudió a ver también a los científicos y escritores para someterlos al examen visual.
  Asimismo, durante el servicio de venta en los mismos lugares laborales, insufló ánimo y vigor a los trabajadores dándoles manos de ayuda o cantándoles.
  Sobre todo, prestó mucha atención al servicio especial a los veteranos de guerra y ex-militares minusválidos. Hizo también patente toda su sinceridad en la ayuda al EP y la construcción de importantes objetos.
  En este proceso, ella recibió el título de doctora y se honró con el de patriota socialista benemérita y alta condecoración estatal.
  Ya es una anciana setentona, pero, se dedica hoy también con todo lo suyo en bien del país.
  Por eso, dicen con afecto: De tal palo, tal astilla.